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El Fuego / La percepción |
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Esta sección, su forma y su color constituyen las manifestaciones materiales de nuestras diversas pulsiones de amor, pudiendo llegar hasta la compasión. Nuestros sentidos normalmente identifican estos impulsos dinámicos como un fuego interior que nos consume sin disminuirnos. Tales impulsos no sólo son sentidos en el pecho sino también, científicamente hablando, las variadas oxigenaciones y combustiones que están al origen de nuestro calor corporal son organizadas en esta parte de nuestro cuerpo. El fuego es, al mismo tiempo, fuerza e intemporalidad. Constantemente proyecta, por sí mismo y en nosotros, imágenes a las cuales nuestra inseguridad intenta dar una cierta permanencia. Debido a esto, puede suceder que en ciertos periodos de nuestra vida, confundamos un poco las imágenes de lo que somos y por consiguiente de nuestra concepción del mundo. El Tantra incluye varios rituales de desapego y impermanencia que permiten remediar esta situación. |